Reunión el 17 de febrero en el Ayuntamiento de Mérida
Entre componente de Mujeres Sembrando, el Campamento Dignidad y los concejales Julio César Fúster y Ana Alarcón.
El 17 de febrero se celebró en el Ayuntamiento de Mérida una reunión entre los representantes de la Corporación y componentes de Mujeres Sembrando y el Campamento Dignidad para analizar los problemas habitacionales de gran parte de la ciudadanía y la necesidad de que se empadronase a las personas sin hogar.
Fueron varios los argumentos que se expusieron, para defender el empadronamiento de las personas migrantes, basados algunos en la obligatoriedad de empadronar que se recoge en la Ley 7/1985 (Bases del Régimen Local).
Se expuso el principal motivo de la acuciante necesidad de empadronar a todas las personas que carezcan de ese registro: porque es un requisito imprescindible para solicitar cualquier tipo de ayuda social y para el alquiler de una vivienda, para ser atendidas en los centros de salud, la escolarización de los menores y otros derechos de carácter primordial para cualquier persona de cualquier procedencia, edad, etc. En otras palabras, el empadronamiento de personas sin domicilio, llamado “empadronamiento social”, permite registrar a personas marginadas o sin hogar que viven en el municipio, garantizando su acceso a derechos básicos por lo que (se insistió) el empadronamiento es independiente de la propiedad del hogar o de las condiciones del mismo.
También se abordó el tema de la vivienda, asunto tan espinoso como relevante ya que el derecho a un hogar, que como sabemos está recogido en la Constitución española, es uno de los que se lleva vulnerando desde hace años. Y se solicitó que se empezara sin demora a construir vivienda social, asequible a las personas y familias con menos recursos, enfatizando el sesgo de género que tiene este problema que como tantos generados por el empobrecimiento, afecta más a las mujeres.
Se subrayó la importancia de la lucha para conseguir este derecho, que requiere exigirlo a las clases dominantes y a los que gobiernan los destinos de las capas desfavorecidas de la sociedad, y de los jóvenes sin trabajo remunerado. Se comparó con otras conquistas que a lo largo de la historia se han logrado gracias a las contiendas reivindicativas como son la sanidad y la enseñanza pública y gratuita.
